martes, 27 de marzo de 2007

Sin Luz


Sí, ya sé...me he demorado en actualizar mi blog. He recibido quejas al respecto, pero esto de comenzar mi carrera de empresaria (palabra bastante grande estimo yo) no ha estado exento (a propósito ahora sé de facturas exentas) de miles de milésimas de detalles del sistema. Pueden leer algo de esto en las entradas antiguas de este blog. Pero, ya estoy aquí y les contaré que el fin de semana me fui de 'parranda' a la capital. Una parranda muy especial: un Taller de Filosofía y Meditación Sufí. No les voy a decir todas las cosas que me resonaron en este texto, me concentraré en una, que dice relación con el título de esta entrada: estar sin luz. El maestro sufí que daba este taller As Sayyed Nurjan decía que la ignorancia es como entrar en una pieza amoblada pero sin luz. A medida que caminamos en ella, chocamos con las cosas, nos tropezamos, nos golpeamos y probablemente todo eso nos enoje, nos angustie, nos irrite, nos deprima. Imagino caminar sin saber lo que hay en la habitación, sin saber sortear los muebles, sin ver. Prender la luz es prender la consciencia. Prender la consciencia es apagar la ignorancia. Apagar la ignorancia también nos da una inmensa responsabilidad: una vez que sabemos ya no podemos alegar que no sabíamos, y somos responsables de lo que hacemos, lo que decimos, lo que vemos y cómo actuamos.
Cada vez que abrimos nuestro conocimiento, alimentamos nuestra alma, le damos luz a nuestro espíritu. Estar atentas a las señales, dispuestas al aprendizaje que se nos da momento a momento es irle dando cada vez más watts a nuestra luz interior, para así no chocar con los muebles en una habitación sin luz.

martes, 13 de marzo de 2007

El viaje de mi amiga Xime


Hoy mi amiga Xime ha partido en un viaje. Es un viaje muy especial, porque dice relación con su búsqueda, su sueño y el seguir los impulsos de su alma. La conocí hace ya varios años y nunca me olvidaré que desde el primer momento, casi sus primeras palabras (no fueron 'agú'..nooo! pero casi...porque 'ahu' se le parece) se refirieron a su soñada Isla de Pascua. Todo giraba en torno a la Tapati, pehe koe? riva riva...Tongariki..Mata' toa...y sus ojos de largas pestañas se entornaban buscando en su mente imágenes y sensaciones. 'Yo sé que soy de allá' me decía. Muchas veces llegaba corriendo a contarme 'Soñé con la Isla!'. Y pasaron los años, tampoco tantos, pero los suficientes como para al mismo tiempo de sorprenderse, uno se alegrara de que ella decidiera emprender su sueño. (Tantos que dejamos inconclusos!!) Y hoy (ya debe haber llegado) estará envolviéndose en un manto insular, donde en el ombligo del mundo podrá vivir lo anhelado, rodeada de ese azul intenso del mar Pacífico, y del aroma dulce de las flores polinésicas y de los campos agrestes. Dicen que Hanga Roa está más ciudad y que los caballos ya no corren tan libres como alguna vez. Pero de seguro, Ovahe seguirá con su arena rosada y mar turquesa; del Rano Raraku emanará la magia en luna llena y mi amiga Xime buscará en su alma el lugar al que pertenece. ¡tremendo viaje interior! ¡Qué valiente tal coherencia! ¿No creen?... Y tú, Xime ¿pensaste que ibas a ser tema de mi blog?? Jaja!!

(Foto ilustrativa de mi amigo Marc Fasol)

martes, 6 de marzo de 2007

El (des) esperado Café


¿Se han fijado en la consabida frase 'pero juntémonos a un café' ? Ya sea que nos encontremos con alguien en la calle, hagamos un 'break' de repente entre tanto forward y se mencione en el email, o en la llamada por teléfono para el favor o la pregunta específica, el 'pero de todas maneras, juntémonos a un café', generalmente cae en un tiempo de 'espera'. Hay quienes ven en esta promesa 'del café' una oportunidad para ponerse al día, con quien hace tiempo no ven; otros piensan en que será el momento propicio para 'la' conversación tanto tiempo esperada; más de alguno creerá en lo que escucha y será el impulsor de la reunión en torno al 'café', muchos saben que ese café tiene pocas probabilidades de llegar, y da por sentado que 'café' nunca habrá.
Tomarse un café.... La idea es seductora, hay muchas variables que se dan en esa situación. El café puede ser corto o largo, puede ser de día o de tarde (en la noche..un delicioso Irish Coffee...mmm...). El café es cálido, si tenemos frío podemos abrazar la taza con nuestras manos y repartir ese calorcito por nuestro cuerpo (aunque sea sicológicamente); al tomarlo nos permite entornar nuestros ojos hacia el otro y hacer un guiño coqueto, o entregar una mirada significativa, quizás dar a entender una molestia o definitivamente... el vacío.
Ese esperado o des-esperado (de no esperar) café, en donde se pueden tejer miles de fantasías o ninguna, es parte de una cotideanidad no identificada, pero puedo jurar que más de uno (o todos) los que lean este escrito, han estado alguna vez en compás de 'espera', de un café (des) esperado.

lunes, 19 de febrero de 2007

Esos Viejos Pensamientos



Una nueva semana a veces trae nuevos pensamientos, pero en mi caso no. Encontré un cuaderno de viajes que solía escribir cada vez que me subía al avión y partía. Encontré que mucho de lo ahí escrito me había quedado en la piel, me resonaba en la vida pero se me había olvidado en la consciencia. Mis letras, esas de hace años, donde existían otras situaciones, donde habían otras lunas y otros soles me trajeron a la memoria las razones de mi hoy. Y así, no tengo nuevos pensamientos sino viejos que explican lo que en esas páginas escritas no tenía explicación. Es raro pensar en el pasado como parte de lo que eres en el presente, entendiendo que tu presente también incide en tu futuro. Al leer algo del pasado, como un diario de vida, escritos, cuentos o este cuaderno de viajes, es como si hicieras un viaje en el tiempo y entendieras. Esos viejos pensamientos han sido parte de la arquitectura de mi presente y como siempre, vuelan lejos y vuelven, cada vez que la vida quiere recordarme lo que he sido y quién soy.

lunes, 12 de febrero de 2007

El gancho en el baño


Estaba en el baño de un mall cuando escucho a una gringa decir 'Cata, pourr quei en Chilei lous bañous nou tienen ganchous parra coulgarr las carrterras'...efectivamente al mirar mi baño tomé conciencia que alguna vez había existido un gancho, pero sólo quedaban dos tristes hoyos como ojos güeros de jilguero acosado, que porsupuesto eran cero aporte. A partir de ese día, los ganchos de los baños de uso público (se lee más elegante que baños públicos ¿o no?) llamaron mi atención y descubrí que en la mayoría de los lugares, hay evidencia de que los ganchos alguna vez existieron pero ya no existen. En otros hay ganchos preciosos, de diseño, lugar y altura más que adecuadas. Un día fui al Easy y descubrí una variedad increíble, de todos los precios y las formas. Los más baratos: unos bien simples y comunes a $ 590. (Paso el dato a quienes tengan los baños de uso público sin ganchos, así los turistas que nos visitan no preguntan lo que la gringa a la desconocida 'Cata') Recordé también un cuento que escribí hace un tiempo 'El gancho y el sillón floreado', pero eso no es relevante, lo que sí lo es, es que alguna vez me pasó que el gancho detrás de la puerta del baño se volvió un símbolo importante en la relación de pareja. Vivir con alguien y tener UN sólo gancho es algo extraño. ¿Por qué no dos? Uno para él y otro para mí. La pareja en su máxima expresión 'ganchística' de la cotideaneidad. Uno al lado del otro. 1+1= 2. Pero nunca hubo DOS, esa era la razón. Mish! Miren todo lo que hizo en mi cabeza la frasecita de la gringa en el baño del mall....

lunes, 5 de febrero de 2007

Caída Libre / Otro sueño hecho realidad


Es cierto que los sueños no siempre ocurren de la manera o en el momento que uno quisiera pero la buena noticia es que ¡suceden! y la vida es sabia en dártelos cuando menos los esperas y muchas veces, cuando estás preparada para recibirlos. Aquí, una muestra: En el 2004.

¡Me tiré al final! ¡Espectacular! en realidad no te lo pueden contar porque es increíble. Todo lo preliminar; ponerse el equipo, las amarras, el casco, las gafas, como te tiran pá arriba pá sacarte el susto...es muy entretenido y sobretodo motivador, dan ganas de ya estar arriba lista para la acción.Cuando te subes al avión (que es una carcacha horrorosa) ya te entra un poco de julepe. Es super chico, cabemos tres más el piloto que de piloto no tiene ni facha. Top Gun nada que ver aquí. Me entregaron un altímetro para ponerme en la muñeca izquierda y de 0 teníamos q llegar a 7 (o sea 7 mil metros)Esa parte es un poco latera, la espera. Al despegar ves como te vas alejando de la tierra, todo bien, la avioneta no tiene puerta así que entra todo el aire, y yo estaba sentada (en el suelo porque no tiene asientos) bien al lado de la puerta porque era la segunda en saltar.Cuando ya llegamos a 7, mi amigo me dice, ‘ya ahora estamos listos’. ¡A saltar! Había q hincarse, él detrás, me dice que tengo que poner mi pie en la rueda para afirmarme. Me entró el susto. Sentí el sonido de los ganchos metálicos (que estaba enganchando a los míos, los de mi traje) y me apretó con los cintos. ¡quedé como prieta! Le digo ‘René, tengo susto’, él se reía y me dijo, ‘es normal, Marisol, no te preocupes’. ‘es que tengo MUCHO susto....’ yo miraba mi pata en la ruedita. ‘Relájate, confía en mí y disfruta...’ me dice. En ese instante, el camarógrafo salta y se pone a filmar mi salida. Yo antes lo vi persignarse y esa cuestión me mató. Cuando la gente se persigna, me da un miedo…Pero bueno, dije, ya estoy aquí así que...me solté del avión, puse mis manos en el pecho y ¡fuera!.El coletazo del cuerpo con el aire te desestabiliza un poco, pero me agarré con las piernas como me habían dicho y abrí los brazos según las instrucciones anteriores. La sensación era ¡¡¡¡¡exquisita!!!!!No sientes la caída, es como si estuvieras suspendida en el aire. Ves todo con claridad como si no estuvieras cayendo. Es mágico, es maravilloso...Tiene mucho de irreal, un cuadro de Dalí en plena evolución...¡me encantó! Realmente una experiencia para no olvidarla ¡JAMáS!

jueves, 18 de enero de 2007

NO ESTAR EN EL SISTEMA

Les cuento que hoy acompañé a Santiago a mi hija que está en el proceso de ingreso a la universidad. Sus intereses van por el área de la Comunicación y la Creatividad. Bueno, la llamaron de una universidad para que diera un examen. Al llegar nos dijeron que este examen duraba aproximadamente dos horas. Ante esto, decidí ir a la Biblioteca de la universidad y aprovechar el tiempo leyendo algo interesante. Ésta quedaba en otra calle así que partí en su búsqueda. La encontré sin mayor dificultad a pesar que no tenía ningún letrero. Pero gran desilusión, me tocó un 'robot' que me repitió incansablemente que yo ' no estaba dentro del sistema' por lo que no me podía prestar ningún libro. Por más que le expliqué la situación, no hubo otra respuesta. ¿Pueden creerlo? No es que me diera las explicaciones que no podía, que eran las políticas de la universidad, no, sólo me repetía que yo 'no estaba dentro del sistema'. Fue tanto lo que intenté razonar con él, que mi imaginación (la que la mayoría de las veces actúa sin mi consentimiento) lo vió agotarse haciendo cortocircuito con mi tozudez y explotando en mil resortes, piezas y tornillos. Porsupuesto no fue así. Al final logré que entendiera mi intención: pasar el tiempo en un lugar donde pudiera sentarme y leer algo de interés. Eso significó un despertar de 'la máquina' y me dijo 'le puedo prestar el diario'; bueno, dije yo, algo es algo. Horror!!! Me pasa 'Las Últimas Noticias' (diario que usualmente leo en la peluquería junto a la Caras y Cosas) y más encima del día de ayer. Ah no, le dije, disculpe pero si me va a pasar el diario, por lo menos deme uno más interesante y del día. Me miró feo (lo entiendo) y me dijo 'arriba hay más'. Subí, y efectivamente habían tres diarios colgando: el Estrategia, Las Últimas Noticias, de hoy y El Mercurio (de Santiago, obvio). Saqué este último y me senté en una mesa. Ya tuve problemas en la primera página y después no había caso, no se podía leer ya que tenía una madera en el lomo que lo aprisionaba. Lo dejé en su lugar y bajé. Le dije '¿sabe? no puedo leer el diario porque está aprisionado con una madera y se pierde la cuarta parte de la página'. Su respuesta fue 'es que no se lo puedo sacar porque usted no está en el sistema'. ¡Plop!
Al final logré hablar con el ser humano dentro del robot, quien para librarse de mí (no tengo duda alguna) me mandó a tomar una micro hacia Providencia 'Usted se baja y al frente está el Café Literario y puede leer y tomarse un café'. Bueno, tan 'al frente al frente' no estaba. Estaba bastante más allá que 'al frente', pero el diarero, al que terminé comprándole unas revistas que no conocía y otra de Diseño que me encanta, me indicó cómo llegar. El lugar es muy lindo y acogedor. Ahí por lo menos me sentí 'dentro del sistema'. Interesante esto de estar dentro del sistema y no estar. Cuando uno quiere estar, no está; cuando uno NO quiere estar, está. Como cuando llaman a la casa cualquier día a cualquier hora (generalmente cuando uno está ocupada, descansando, almorzando, o cualquier 'ando') para ofrecer créditos, tarjetas, minutos extras, promociones varias...en fin. Así es el sistema no más. ¿Qué les parece? Ah, y a todo esto el famoso examen no duró dos horas, duró ¡más de 4!